… y quizás eso sea lo más desafiante, atemorizante y motivador que nos puede pasar. Comienzo mi entrada con una de las frases compartidas por el arqueólogo Genis Roca, cuya exposición no solo me hizo pensar en mi formación y en la formación que construyo con mi estudiantes, sino también en mi familia, y en los cambios tecnológicos que hemos atravesado juntos y que los integrantes más jóvenes hemos naturalizado. Antes los momentos importantes debían ser capturados por la cámara y el rollo de fotos revelado, para después guardarse en un álbum. Ahora es lejana la vez que imprimimos una foto, la mayoría quedan en "la nube", en un pendrive, en carpetas en el celular o en las redes sociales.
En la escuela primaria siempre me valí de enciclopedias y manuales que estaban en mi casa, y mi familia agrandaba las opciones de lectura con los libros de cultura general que uno podía comprar con el diario. En la secundaria los profesores llevaban las fotocopias listas o las comprábamos en el kiosco de la escuela. Al inicio del cursado en la facultad todos los materiales se compartían por correo electrónico o Drive, o en el banco de materiales de la fotocopiadora, y los llevábamos luego a clase impresos. Ahora podemos encontrar y tener todo en un dispositivo que llevamos en el bolsillo.
Este hecho nos ha facilitado la vida en muchos sentidos, pero también nos la ha complejizado. ¿Qué hago con toda esa información?, ¿la uso adecuadamente? Puedo generar y publicar información que esté al alcance de todos, pero ¿construyo un conocimiento que realmente innove e inspire?
No hace mucho tiempo que me desempeño como docente, por lo que mis prácticas empezaron ya dentro de un contexto cambiante, donde las tecnologías tenían un rol importante, pero con la enseñanza remota de emergencia siento que mi proceso de innovación tanto tecnológico como pedagógico no fue equilibrado. Siempre quiero y trato que el segundo aspecto prime, porque es lo esencial ("pedagogía antes que tecnología" dice Prieto Castillo, 1991), pero numerosas fueron las veces que incorpore un recurso tecnológico que opacaba la intención de aprendizaje. Sigo buscando mejorar en eso.
Para continuar pensando y debatiendo les comparto un fragmento de una charla de Óscar Martín en el contexto de Aprendemos Juntos:


Paula creo que este camino de la enseñanza va a estar siempre acompañado de interrogantes y ellos van a hacer que nos tengamos que reinventar, construir y deconstruir permanentemente y eso hace que nos enamoremos de esta vocación.
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ResponderBorrarPaula, me gustó mucho el video.
ResponderBorrarEstoy de acuerdo en varias cosas con Oscar Martín. Sobre todo, me parece que la pandemia ha generado una especie de urgencia en la que se deben incorporar todas las herramientas pedagógicas nuevas sin que el docente tenga claro como usarlas y cual es el objetivo de las mismas. El apuro por mostrarse como "moderno" hace que se cometan errores al usar las herramientas. Entiendo que la pandemia es una situación especial, pero pienso que la aplicación de tecnología, que debería haber comenzado hace mucho tiempo, debe hacerse paulatinamente, a medida que aprendemos a usar los recursos.
También pienso que la situación actual es el empujón que se necesitaba para que finalmente se cambie la estructura ya establecida y que resultaba tan cómoda para muchos.